Charles Chaplin: del cine mudo al patrimonio cultural del Carnaval de Barranquilla
Carlos Amaya lleva 40 años personificando a esta leyenda del cine mudo con sus particulares gestos que provoca la risa entre las personas.
Con una gestualidad facial marcada que transmite emoción, unos zapatos de charol que brillan bajo el reflejo del sol, sombrero bombín, bigote y bastón en mano.
Así se encontraba el Charles Chaplin carnavalero en una esquina de Barrio Abajo, sin pronunciar una sola palabra.
Cada movimiento estaba cargado de intención: el caminar particular, el leve brinco y la pausa exacta para provocar la risa que no pasaba por desapercibido.
En Barrio Abajo, Chaplin se fundía con el paisaje popular. Las personas, carros y buses se detenían para observarlo, algunos para fotografiarlo, e incluso otros para preguntar quién era ese personaje que parecía salido de otra época pero que, al mismo tiempo, encajaba perfectamente en el Carnaval de Barranquilla.

Pero, ¿Quién está detrás de esta leyenda del cine mudo, que, con su presencia silenciosa, pero profundamente expresiva, hace una invitación a sonreírle a la vida y que sí habla?
Pues allí toma protagonismo el soledeño Carlos Amaya, artista que desde hace más de 40 años personifica al legendario actor del cine mudo en los principales desfiles del Carnaval, especialmente en la Batalla de Flores. Para él, la esencia del personaje es una sola: la alegría.
“Como decía mi amigo Charles Chaplin, hay que sonreír y el Carnaval es risa, es folclor y para mí la esencia de esta fiesta es la alegría”, dijo.

Su inspiración llegó tras asistir a un ciclo de cine mudo en la Alianza Colombo Francesa y desde ahí su única misión ha sido hablar a través del cuerpo.
“Yo asistía a cursos de cine mudo en la Alianza Francesa y un día al llegar a mi casa, me paré frente al espejo y comencé a buscar a Charles Chaplin. Lo encontré y me quedé con este personaje que con el pasar de los años se ha convertido como un Patrimonio para la ciudad y eso para mí es de mucho orgullo”, recuerda.

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Homenaje que no se esperaba
Si hay un momento que atesora en el corazón el Charles Chaplin barranquillero es el reconocimiento que le hizo Michelle Char Fernández, Reina del Carnaval de Barranquilla. Se disfrazó de este ícono del cine mudo, sin que Amaya se lo esperara.
“Para mí ha sido una sorpresa que una Reina del Carnaval de Barranquilla que me haya hecho este homenaje. Es el reconocimiento a más de 40 años de trabajo, a un personaje que viene de otro lado, pero que se quedó en Barranquilla”, afirmó con orgullo.

El público como protagonista
Este Charles Chaplin currambero no solo representa a un clásico del cine universal, sino que se adapta la esencia del Carnaval con su la alegría, juego, espontaneidad y la capacidad de hacer reír sin importar la edad.
Y es que su permanencia dentro de esta fiesta patrimonial cuenta que se la debe al mismo público que lo aplaude en los distintos desfiles. Es ese reconocimiento que le hacen las personas por medio de aplausos o saludos el motor para que siga personificando a este actor británico y mantenerse vigente.
“El público es el que te brinda todo eso a través de los aplausos, a través de que te llama o quiere una foto contigo, que te felicita. Además, los medios de comunicación son muy importantes para nosotros porque resaltan nuestro trabajo”.

Una preparación exigente
La preparación para eventos como la Batalla de Flores es exigente. Amaya cuenta que entrena en su casa la expresión corporal, el caminar característico, los gestos y la postura.
“Charles Chaplin se prepara en el Carnaval con una indumentaria, con un trabajo de expresión corporal porque digamos que la infraestructura de él es el movimiento, el manejo del brinco y todas estas particularidades que tiene el personaje del cine que lo trae al Carnaval de Barranquilla. Entonces creo que una de las cosas importantes es eso, la expresión corporal y el trabajo de estar todo el tiempo con esa alegría. No camino como Carlos Amaya, camino como Charles Chaplin”, explica.
Así, entre el cine mudo y la tradición carnavalera, Charles Chaplin encontró un lugar inesperado en el Carnaval de Barranquilla, que hasta la fecha sigue recordándole al público que la vida siempre merece una sonrisa.
